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En las escuelas publicas y privadas celebraron el llamado
Día de la Raza. Los periódicos murales de las escuelas se
vistieron de coloridas imágenes que recordaban al almirante
Colon como todo un gran héroe. Dependencias gubernamentales
dieron el día libre a sus trabajadores. ¿Desde cuando es
motivo de celebración la llegada del asesino Cristóbal a
estas tierras?.

Antes de 1492 se habían desarrollado en estas tierras de
manera sorprendente algunas culturas, culturas cuyos
vestigios siguen guardando sorprendentes misterios y que en
muchos aspectos eran superiores a las que se desarrollaron
en el Viejo Continente. Los aztecas por ejemplo,
desarrollaron toda una civilización: en medicina no tenían
rivales, su sistema de salud era simplemente extraordinario,
en la arquitectura huelgan los comentarios (muchas de las
pirámides que no destruyeron los españoles siguen siendo
objeto de estudio, construidas por “salvajes”, como
cariñosamente llamaron a nuestros padres). Sin temor a
equivocarnos podemos asegurar que la cultura que se
desarrolló en torno a la gran Tenochtitlán era con mucho
superior a la europea. Entonces sobrevino la hecatombe…
Con todo respeto, pero es una reverenda tontería que se
celebre con tanta alarahaca y jolgorios la fecha que marca
el inicio del fin de nuestra gran cultura. Celebramos como
el mas enfermo de los masoquistas la matanza de miles,
millones de indígenas a mano de los muy católicos españoles.
¿Desde cuando es motivo de celebración la destrucción y el
genocidio? ¿Festejamos el asesinato del 95% del total de la
población indígena? ¿No deberíamos mejor declararlo Día de
Luto Mundial?
Quienes han bautizado este desgraciado acontecimiento como
“Encuentro de las Culturas” exudan por cada poro su profunda
ignorancia y su desprecio por lo autóctono. El termino
encuentro alude a dos o mas para conocerse, para entenderse,
para comunicarse. Los españoles no querían ni entendernos,
ni conocernos ni comunicarse. Ellos querían oro y esclavos,
y eso fue lo que se llevaron a sus tierras a raudales.
La llegada de Cortes a estas tierras es como el segundo
capitulo de esta película de terror y sangre. Desde su
arribo son comunes las acciones de rapiña, caos, etnocidio,
desenfreno de las más bajas pasiones del alma humana.
Horror, sufrimiento y castigos son el pan de cada día para
los indígenas. Desde entonces no conocen ni la paz ni la
dignidad.
Un detallito que parecen olvidar los encargados de contarnos
la historia, o que hacen como que se les olvida, es la
criminal complicidad de la iglesia católica en la
destrucción de nuestra cultura. La Conquista Espiritual se
dio por los medios más bajos y ruines que se pueda imaginar:
castigos corporales a quien no se declarara católico,
bautismos en masa, tortura, destrucción de lugares de culto,
sustitución de dioses autóctonos por otros nuevos y linduras
parecidas. Fuimos evangelizados literalmente a garrotazo
limpio. Con estos santos métodos no nos extraña que muchos
crean hasta en Santo Claus. Muchísimos templos y catedrales
que datan de tiempos de la Conquista fueron construidos
literalmente sobre las ruinas de templos y pirámides
prehispánicas y con los mismos materiales. Cuanta santidad,
¿no le parece?.

Mucho se a escrito elogiando las hazañas y aventuras de
asesinos como Colon, Cortes, Velázquez (ni modo), y demás
camarillas de fanáticos homicidas. Ríos de tinta corren para
loar a estos “héroes”. Seria interesante ahora tratar de
entender y comprender lo que sintieron nuestros padres, la
visión de los vencidos. Un fragmento de un poema escrito por
un poeta indígena en el Compendio “Cantos Tristes de la
Conquista” nos da una reveladora e impactante idea de lo que
sintieron:
Y todo eso pasó con nosotros, Nosotros lo vimos, Nosotros lo
admiramos. Con esa lamentosa y triste suerte, nos vimos
angustiados. Gusanos pululan por calles y plazas, y en las
paredes están salpicados los sesos. Rojas están las aguas,
están como teñidas, y cuando las bebimos, era como si
bebiéramos agua de salitre.
A 517 años de estos fatales acontecimientos, la Iglesia
Católica celebra con bombos y platillos todas estas
matanzas. ¿Usted y yo que festejamos?...
Alfredo Velázquez Macías. Fred3159@hotmail.com
Los artículos son responsabilidad de quien los escribe y no
necesariamente reflejan la postura de la Iglesia La Luz Del
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