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50 AÑOS SEMBRANDO LA PAZ EN
CHIHUAHUA
“Era un Apóstol de Jesucristo, escogido por Dios y el soldado Eusebio
Joaquín no lo sabía”.
Ciudad Juárez era tan solo una estación rumbo al punto de encuentro con
Dios y Él no lo imaginaba, ni por su mente pasaba que más adelante Dios le
daría un cargo de mayores dimensiones.
Acababa de contraer nupcias con una joven de nombre Elisa Flores, y sus
jefes lo felicitaron por su nuevo estado civil, y lo enviaron a esta
ciudad como celador del resguardo aduanal.
Aquí estaría por algunos meses, con situaciones de alto riesgo, estaría
solo el tiempo preparado por Dios, porque su destino ya estaba marcado por
el que lo había elegido.
Por la situación tan grave de los tiempos que estaban viviendo, su esposa
le pidió que analizara lo riesgoso de su actividad, y pensando todo
aquello que su esposa le había dicho, optó por pedir su traslado a
Torreón, ya estando en ese lugar su jefe Paulino Navarro lo aleccionó
diciéndole que la milicia era su vocación y que en ella tenía mucho
futuro, y de Torreón lo mandó a San Pedro De Las Colonias, Coahuila.
Pero hablemos de su estancia en Ciudad Juárez, en el espacio donde fue
asignado, el resguardo aduanal y sus patios, dónde sus pies recorrieron el
corto espacio de vigilancia, que lejos estaba de comprender quién era Él,
y del lugar dónde se encontraba y los ojos que le acompañaban y las alas
divinas que lo protegían. Él no sabía que sus pies eran hermosos para Dios
y que las huellas de sus pies en los patios del resguardo estaban
escribiendo un evangelio del perdón, y si Jesucristo lo escribía en tierra
con su dedo índice teniendo enfrente a una mujer pecadora sentenciada, Él
lo escribía con la huella de sus pies.
Cuantas vueltas en ese espacio tan corto, cuantas miradas a su alrededor,
que simple y que insignificante parecía aquel trabajo de vigilancia
aduanal, tan solo Él sabía los peligros que corría y sólo Dios y el sabían
lo que pasaba por su mente, y Dios sabía que muchos años después allí
mismo habría una grande manifestación de la obra de Dios.
Pero la señal en ese momento eran tan solo las huellas de sus pies que se
dibujaban en aquel suelo que sin que Él lo comprendiera eran un “majano”,
es decir, un punto de referencia, entre Dios y Él, aunque Él ni siquiera
lo imaginara.
Pero así era la profecía, implícita, oculta para Él, pero no para Dios,
profecía escrita por los pies de un elegido envueltos en unas botas
militares, escrita por aquellos ojos que miraban los alrededores en dónde
se iba a establecer el pueblo por medio de su Evangelio revelado que
recibiera de Dios años después.
En la actualidad los patios del resguardo aduanal se convirtieron en una
plaza de recreo, todavía al lado está el edificio de la antigua aduana que
hoy es un museo fotográfico. Aquí en esta plaza pública, la Jurisdicción
Norte de la Iglesia La Luz Del Mundo celebrará un magno evento cuyo nombre
es: “Sembrando La Paz en Chihuahua”. Se llevará a cabo un servicio de
adoración a Dios por los 50 Años de Predicación. Se realizarán también 50
bautismos ante una grande multitud de hermanos fieles y personas invitadas
al evento que serán testigas del cumplimiento de la profecía hecha a
principios del siglo XX.
50 años de predicación en el estado de Chihuahua, de sembrar el Evangelio,
de manifestar que las huellas de unos pies hermosos, se convirtieron en
palabras de Dios, y esas huellas alzarían la voz para manifestar aquel
pacto implícito y cincuenta almas que bajarán a las aguas del bautismo.
Serán el grito del majano que llegara ante Dios, sus ángeles, y al mundo
entero.
P.E. Efraín Alvarado Gerardo
Pastor Del Distrito de Chihuahua
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